El juez de la Corte Suprema, Carlos Rosenkrantz, insistió en que se concrete la aprobación del reglamento de selección de jueces que la Corte envió al Consejo de la Magistratura en marzo pasado. Sostuvo que la calidad del Poder Judicial está condicionada por la capacidad del peor magistrado, y afirmó que ese principio no admite concesiones.
Lo afirmó durante la jornada Diálogos, organizada por el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, donde añadió que ningún país serio puede permitirse contar con jueces menos capaces de lo que exige la sociedad. En ese marco, sostuvo que Argentina tiene condiciones para disponer de los mejores intérpretes de la ley.
Rosenkrantz se refirió al proyecto de reforma de la selección de jueces que presentó junto a su colega Ricardo Lorenzetti. La iniciativa busca evitar que las entrevistas personales ante el Consejo de la Magistratura alteren el orden de mérito de los concursos sin que haya una justificación por escrito.
“A los jueces se nos exige justificar cada decisión frente a cualquier justiciable y ante la relevancia de cada caso; al Consejo, que define quién juzgará a miles de personas durante décadas, no se le exige justificar por escrito por qué modifica un orden”, afirmó. Subrayó que no encuentra explicación para esa asimetría.
El reglamento propuesto por la Corte, presentado mediante acordada el 4 de marzo, todavía está siendo considerado por el Consejo. Con el cambio de integrantes previsto para el 18 de noviembre, parece probable que el tema no sea tratado hasta el año próximo.
La iniciativa propone reducir la discrecionalidad en los concursos. Rosenkrantz reconoció que no espera una aprobación rápida: “Reducir la discrecionalidad cuando la reducción depende de quienes la ejercen es muy difícil; es como esperar que quienes participaron de una elección modifiquen las reglas electorales”.
Para expresar su argumento, utilizó la metáfora de una columna militar: avanza al ritmo del más lento, porque llega cuando llega el último. “Mejorar el promedio no es lo mismo que mejorar el conjunto. Si tres jueces son excelentes y uno es malo, el promedio sube, pero la columna continúa al paso del último”, explicó.
Añadió que no se trata solo de atraer a los mejores, sino de elevar el piso y, sobre todo, impedir el ingreso de quienes no están a la altura. Un juez recién designado puede dictar unas 6000 sentencias a lo largo de una trayectoria de 30 años, recordó, y advirtió que los consejeros abogados elegidos el 20 de octubre (mandato hasta 2030) participarán en esa designación de jueces que decidirán durante tres décadas.
El magistrado también criticó la participación de los abogados en la votación de consejeros, señalando preocupaciones por el desinterés existente en ese proceso.



