Un informe de AmCham analiza el posible efecto de las próximas elecciones legislativas estadounidenses en la agenda económica bilateral y propone institucionalizar la relación para que no dependa de los vaivenes políticos de cada país.

El documento distingue entre las consecuencias inmediatas asociadas al eventual triunfo demócrata en el Congreso y un eventual recambio en la Presidencia. En el primer caso, si la mayoría demócrata mantiene el control del Legislativo, la Cámara podría disponer de más herramientas para revisar acuerdos, revisar programas de asistencia y condicionar iniciativas que impliquen financiamiento o aprobación legislativa. En paralelo, si se mantiene la conducción de la política exterior y comercial bajo la figura de Donald Trump, la dinámica entre ambos poderes podría cambiar sensiblemente según la orientación de la nueva mayoría.

Sobre la hipótesis de un cambio en la Casa Blanca, AmCham advierte que la relación podría pasar de ser un “trato bilateral de prioridad geopolítica” a una “relación institucional de menor preferencia”. Aun así, la organización señala que el interés de EE.UU. por asegurar suministros de litio y cobre frente a competidores globales tiende a sostenerse como una prioridad de Estado.

El análisis estima que el nuevo equilibrio político que empezará a regir en enero de 2027 podría afectar cuatro componentes clave de la relación: el comercio preferencial, las inversiones en minerales críticos, la cooperación en seguridad marítima en el Atlántico Sur y el respaldo financiero estadounidense, que incluye apoyo ante el FMI y el antecedente del swap de 2025.

La Cámara recordó que el Ejecutivo estadounidense conserva facultades para gestionar cuotas, aranceles y acuerdos bilaterales mediante herramientas ejecutivas. No obstante, indicó que iniciativas adicionales que requieren partidas presupuestarias específicas o que constituyan tratados integrales podrían quedar trabadas en el Congreso.

Con el nuevo Congreso, señala AmCham, habrá más herramientas para escrutar acuerdos comerciales y programas de apoyo financiero a la Argentina. También se anticipan posibles cambios en las condiciones que acompañan a los acuerdos comerciales: la mayoría demócrata podría revisar cláusulas ambientales, compromisos de sustentabilidad en minería y litio, y disposiciones vinculadas a la protección de derechos laborales.

En el plano agropecuario, el informe advierte que sectores proteccionistas del Congreso podrían cuestionar la ampliación de cuotas de importación, como la de carne argentina, con el objetivo de resguardar a productores ganaderos estadounidenses. Estos escenarios no implican una ruptura automática de compromisos bilaterales, pero sí señalan mayores condicionamientos para ampliar o consolidar beneficios que requieran intervención del Capitolio.

El documento menciona al ARTI (Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco) como parte del marco institucional relevante para la relación, cuyas condiciones seguirán condicionando la dinámica bilateral ante posibles cambios de liderazgo político en Estados Unidos.