En la recta final hacia una de las conmemoraciones religiosas más relevantes del país, Karina Milei —hermana del Presidente— apareció sonriente y habló de cooperación, convivencia y paz, acompañada por la delegación oficial que buscaba proyectar una imagen de unidad entre el gobierno y las provincias de Córdoba y Buenos Aires. La escena, en cuyo entorno también estaba Jorge Macri, pretendía dejar en claro que las diferencias políticas podían apartarse momentáneamente para la ocasión.
Aun así, la foto de concordia esconde una de las disputas más ásperas del universo político que rodea a Javier Milei. Infobae confirmó que Mauricio Macri decidió no asistir a la misa que el Papa celebrará el próximo lunes 9 de noviembre frente al Monumento a los Españoles. Según una fuente cercana al ex presidente, recibió la invitación pero eligió priorizar su agenda y evitar cruzarse con su primo Jorge Macri. Aun cuando hubo gestiones del Ejecutivo nacional para tentar su presencia en alguno de los actos vinculados al viaje papal, no hubo acuerdo. Los allegados a Macri aclararon que su participación en actos en la ciudad no está prevista.
La ausencia de Macri no obedece a un tema de protocolo ni a un simple desencuentro familiar. Para ciertos actores de la coalición, hay un malestar más profundo: Mauricio está disgustado con la gestión de la ciudad, con la estrategia política y con la intención de buscar la reelección en 2027 sin consensos internos. Detrás de esa distancia se entrelazan también disputas por la distribución de poder dentro del PRO, la influencia de Daniel Angelici y las negociaciones abiertas con La Libertad Avanza para definir cómo competir en el principal distrito que administra la coalición amarilla. Es un cuadro complejo para los negociadores de ambas partes, que deben equilibrar esfuerzos para avanzar en una alianza electoral mientras persisten diferencias internas.
La derrota de mayo de 2025 en las elecciones legislativas porteñas aporta un marco explicativo: ese año, el oficialismo en la ciudad terminó tercero, detrás de La Libertad Avanza y del peronismo, una señal que encendió alarmas en la administración porteña. En ese contexto se enmarcaron cambios como la salida de Ezequiel Sabor de la Secretaría de Gobierno y su reemplazo por Francisco Quintana, entre otros movimientos que buscan recomponer alianzas y definir quién tendrá la última palabra dentro del ecosistema amarillo.
En el plano nacional, la intención de sostener una coalición electoral estable choca con un contorno de negociaciones y tensiones entre socios, que siguen condicionando decisiones y movimientos en el principal distrito que administra la alianza que respalda al Gobierno. Mientras la Casa Rosada pretende perfilar una imagen de unidad para el viaje papal, las diferencias internas siguen marcando el ritmo de la política porteña y nacional.



