El presidente Javier Milei participó este sábado de la inauguración del nuevo templo Jesús es Rey, ubicado en Neuquén. El lugar está al frente del pastor Hugo Márquez, padre de Nadia Márquez, senadora de la coalición libertaria y también pastora, que estuvo presente en el acto y ya dejó entrever sus aspiraciones políticas para la provincia.

Acompañaron al jefe de Estado la secretaria general Karina Milei y el titular de Diputados, Martín Menem, en lo que representó el segundo contacto de Milei esta semana con comunidades evangélicas, en medio de las preparaciones para la llegada del Papa León XIV a la Argentina, prevista en ocho días.

En su discurso, Milei estableció afinidades entre economía y fe, y señaló en varias ocasiones la relevancia de la llegada papal. Frente a los asistentes neuquinos, afirmó que ceder en el programa económico sería conducir a la Argentina a un escenario extremadamente complejo. Esta afirmación se dio en un contexto de presiones externas e internas para moderar el plan con miras a una posible reelección.

Tras elogiar a la familia Márquez por la creación del templo y su labor pastoral de casi 90 años, el Presidente sostuvo que la inauguración llega en un momento “muy especial para la fe” en el país y recordó la próxima llegada del Santo Padre, en medio de su acercamiento a las comunidades evangélicas.

El lunes anterior, Milei y su hermana habían hecho una aparición sorpresa en el Museo de la Casa Rosada para un acto oficial con motivo del Día Nacional de las Iglesias Evangélicas y Protestantes, conmemorado (según la ley de 2024) el 31 de octubre. Los presentes se sorprendieron cuando, durante la celebración, personal de la Casa Militar informó que los Milei pasarían por el lugar y solicitó a los asistentes que entregaran sus teléfonos y que no se grabara ni tomara imágenes, según testigos consultados por LA Nación.

“En los próximos días tendremos la posibilidad de recibir al Papa, la primera visita a Argentina en casi 40 años”, afirmó Milei en el acto del templo Jesús es Rey. Añadió que “lo esperamos con los brazos abiertos, felices de ser bendecidos con su presencia” y que será “un acontecimiento de trascendencia que aportará alegría y reflexión sobre valores judeocristianos que defendemos”. El auditorio respondió con aplausos.

En la Casa Rosada intentaron moderar cualquier tensión con la Iglesia Católica, señalando que estas semanas son particularmente significativas para los evangélicos por su fecha conmemorativa. Milei reiteró que su gobierno aplica “la moral como política de Estado”, basada en el respeto a la vida, la libertad y la propiedad, y sostuvo que la gestión se guía por valores, contrastando esa postura con lo que él caracterizó como populismo y tentación.