Tras la derrota de sus cercanos Flávio Bolsonaro y Donald Trump, el presidente argentino viajó a España para participar de la Cumbre Iberoamericana. Fuentes del PSOE aseguraron a este diario que lo vieron aislado: Milei no encontró la complicidad con otros mandatarios y, en particular, no consiguió esquivar a Pedro Sánchez, a quien en su viaje anterior había tildado de “impresentable dictador, corrupto y autoritario”. El saludo entre ambos fue frío y el mandatario argentino apenas miró al español, mientras Sánchez, ante las preguntas sobre los agravios, afirmó que “el insulto no forma parte de mi forma de hacer y entender la política”.

A pesar del pedido del rey Felipe VI de ceñirse a la agenda y a la “partitura” protocolar, Milei insistió con su discurso contra el socialismo y lo comparó con el fascismo, además de volver a atacar las “agendas progresistas” que, a su criterio, ganan terreno en Europa. Con las elecciones españolas a la vista, el mandatario argentino moderó su campaña en apoyo de Sánchez, pero igual se dejó ver en fotos junto a la figura ultraderechista Santiago Abascal y con Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid.

Este fue su octavo viaje a España como presidente, y terminó sin una audiencia con el monarca, y con cierta incomodidad ante la prensa que le reclamaba explicaciones sobre la crisis económica en Argentina.

Las críticas a los descalificativos que Milei dirigió a Sánchez durante su anterior estadía en Madrid no pasaron inadvertidas y la Rosada parece haber tomado nota de presiones y cuestionamientos que también recogieron medios de línea derecha. En esta cobertura, las crónicas españolas coincidieron en describir a Milei como más tranquilo y “domado” respecto a otras salidas públicas.

Sin nombrar a Sánchez, el jefe de Estado Ortega centró su réplica en el socialismo. Entre sus palabras, afirmó que “el socialismo es fascista en la política y el fascismo es socialista en la economía”, sosteniendo que ambas corrientes concentran el poder en una minoría y utilizan la dependencia económica como instrumento de dominación. Añadió que la consigna “Todo en el Estado, nada fuera del Estado” describe a los estados socialistas. Estas frases, que evocaron interpretaciones cercanas a las de otros sectores de la derecha europea, completaron un tono de endurecimiento discursivo en el marco de la cumbre.