Un informe publicado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) en octubre de 2026 evalúa el impacto de las políticas nacionales sobre los ingresos de las personas mayores desde diciembre de 2023 y, en particular, su efecto en Salta. Según el relevamiento, 81.937 jubilados de la provincia que perciben la mínima con bono o ingresos por debajo de ese nivel concentran una caída acumulada de 231.785,5 millones de pesos entre abril de 2024 y octubre de 2026.
La caída media por titular en ese tramo de ingresos es de 2.828.826 pesos, resultado del congelamiento del bono extraordinario, que se mantiene en 70.000 pesos desde marzo de 2024 y que no se ha actualizado desde entonces.
El estudio también advierte sobre la erosión del poder adquisitivo de las pensiones y la eliminación del reintegro del IVA para productos de la canasta básica. La combinación de esas medidas redujo los ingresos disponibles de los adultos mayores y menguó su capacidad de consumo, con efectos sobre la actividad comercial y el movimiento económico de la provincia, dado que una parte sustancial de esos ingresos se destina a cubrir necesidades básicas.
CEPA subraya que el bono extraordinario, fijado en 70.000 pesos en marzo de 2024, es un componente central del ajuste que afecta a un grupo especialmente vulnerable frente a la inflación. Si ese refuerzo hubiera seguido la evolución de las jubilaciones, habría alcanzado 226.876 pesos en octubre de 2026.
La diferencia entre ese valor hipotético y el pago efectivo explica una porción relevante de la caída de ingresos. El informe estima que cada jubilado perdió 2.828.826 pesos entre abril de 2024 y octubre de 2026 por la falta de actualización del bono. Si se proyecta esa cifra sobre los 81.937 beneficiarios salteños que cobran la mínima con bono o menos, el costo para la provincia llega a 231.785,5 millones de pesos.
El análisis aclara que no se trata de una pérdida concentrada en un único mes, sino de un deterioro acumulado durante más de dos años y medio, a medida que el bono se mantuvo fijo frente a la inflación y a la variación de las prestaciones previsionales. En ese marco, la congelación del refuerzo reduce progresivamente su participación en el ingreso total y, por ende, la capacidad para cubrir gastos básicos.
CEPA advierte que estas dinámicas tienen efectos que exceden los ingresos de los jubilados, afectando también la demanda y el entramado económico local.



