La salida de Brasil de la victoria electoral de Luiz Inácio Lula da Silva llevó a una marcada depreciación del real frente al dólar, y ese movimiento no se reflejó en el peso argentino, que mostró una caída más limitada. En comparación con el viernes previo a las elecciones, el real acumula una devaluación de 9,15%, mientras que el peso argentino acumuló apenas un descenso del 1,5%.
Ese comportamiento local se ve reflejado en el índice de tipo de cambio real multilateral (ITCRM), elaborado por el Banco Central (BCRA). Este indicador mide la competitividad de precios de Argentina frente a sus doce principales socios comerciales: cuanto más alto, mayor es la devaluación del peso. Desde el viernes anterior a las elecciones, el ITCRM pasó de 83,33 a 82,13, traduciendo una mejora modesta en el tipo de cambio real, aunque con señales de fragilidad en la competitividad relativa.
Para intentar contener el ajuste, el Gobierno utilizó varias herramientas. El BCRA dejó de comprar dólares durante varias ruedas, el Tesoro vendió divisas y hubo intervenciones oficiales en mercados que ofrecen cobertura cambiaria para empresas. Aun así, los analistas advierten que el actual escenario podría no descomprimirse rápidamente.
Entre los análisis privados, Analytica señaló que, pese al shock externo proveniente de Brasil, el real podría mantenerse cercano a su nivel actual hacia fin de año, estimando que estaría aproximadamente 6% por debajo de lo previsto por Focus antes de las elecciones.
Distintas miradas de mercado empiezan a alertar sobre los riesgos de sostener la política de anclaje cambiario para evitar incrementos de precios. El Comité de Inversiones de Criteria informó que el ITCRM mostró una apreciación del peso del 1,5% en la última semana de octubre, lo que plantea dudas sobre la sostenibilidad de la estabilidad nominal ante shocks externos o cambios en la oferta y demanda de divisas.
GMA Capital coincidió en que, si bien el Gobierno logró amortiguar el impacto directo del shock brasileño sobre el dólar, no logró impedir una apreciación relativa frente a su principal socio comercial. Según ese informe, el fortalecimiento del peso acompañado por un aumento de la prima de riesgo no parece sostenible a largo plazo; podría sostenerse por un tiempo, pero exigiría algún ajuste futuro, ya sea en el costo del financiamiento o en la dinámica cambiaria.
Desde Equilibra, el economista Gonzalo Carrera explicó que la apreciación del tipo de cambio real tiene efectos sobre los ingresos, en un contexto en el que las exportaciones argentinas juegan un papel central para la economía local. Aunque no detalla el análisis completo, subraya que esa evolución del tipo de cambio real puede influir en la dinámica de ingresos del país ante cambios en la demanda externa y en factores de oferta.



