La firma de análisis 1816, uno de los observadores más activos del mercado financiero local, destacó en su informe semanal una dicotomía que podría no mantenerse en el tiempo: el riesgo país tocó su cota más elevada desde la elección de 2025, al mismo tiempo que el tipo de cambio real multilateral cayó a niveles no vistos desde mayo de 2025. En términos prácticos, el mercado estaría exigiendo mayor rendimiento para prestat al país, mientras que el peso, medido en términos reales, aparenta estar más fuerte frente a sus socios comerciales.

Para entender la lectura, conviene precisar dos conceptos. El riesgo país captura la sobretasa que pagan los bonos soberanos argentinos en dólares respecto de los títulos del Tesoro de Estados Unidos, aumentando cuando los inversores exigen más retorno por asumir el riesgo argentino. Por otro lado, el tipo de cambio real multilateral compara el valor del peso con las monedas de los principales socios comerciales, ajustado por inflación; cuando este índice baja, el peso compra más en el exterior, lo que se suele describir como un dólar relativamente barato.

El informe describe un momento “peculiar” en los últimos días: ante el desplome del real brasileño y una corrección de los Globales argentinos (bonos soberanos en dólares emitidos bajo ley extranjera) que cayó incluso más que sus pares de Brasil el lunes, el riesgo país alcanzó su máximo desde la elección de 2025 y, al mismo tiempo, el tipo de cambio real multilateral tocó mínimos desde mayo de 2025.

En palabras de la firma, “en otras palabras, tenemos bonos en mínimos de 12 meses y una moneda (en términos reales) en máximos desde semanas después de la unificación cambiaria”. Es decir, dos indicadores que se mueven en direcciones opuestas.

Mirando hacia el mediano plazo, 1816 sostiene que esa dicotomía resulta difícil de sostener a largo plazo. El informe plantea dos escenarios posibles: uno, que el Estado argentino logre recuperar el acceso a los mercados internacionales de deuda, lo cual daría sentido a la idea de un peso más fuerte; otro, que el país deba enfrentar vencimientos venideros pagando con recursos propios o mediante reestructuración de pasivos, lo que terminaría empujando a una moneda más débil.

En lo inmediato, el informe señala que el Gobierno buscaría evitar sobresaltos en el dólar y mantener cierta estabilidad cambiaria. “El Gobierno luce muy interesado en que el tipo de cambio se mantenga lo más estable posible”, señalan. Como señal de esa preocupación, mencionan que el Tesoro vendió USD 100 millones en el mercado mayorista de cambios.