Luego de las elecciones en Brasil e Israel, el Gobierno argentino espera que se definan los comicios legislativos estadounidenses del 3 de noviembre, señalados como los primeros desde el regreso de la Casa Blanca en 2025. En juego están los escaños de la Cámara de Representantes y el Senado, y en 36 estados también se votará a los próximos gobernadores.

La votación funcionará, para muchos analistas, como un referéndum sobre la gestión de la variante MAGA, cuyo manejo de la guerra arancelaria elevó el costo de vida en Estados Unidos, especialmente desde el inicio de los enfrentamientos en Medio Oriente. En Argentina, la cita electoral genera particular interés por el alineamiento geopolítico del presidente Javier Milei con las directrices de política exterior de Washington.

Eric Ritondale, jefe de estrategia del bróker Puente, señaló que históricamente los oficialismos tienden a ceder terreno en las elecciones de medio mandato y afirmó que el mercado ya descuenta la posibilidad de que el Partido Republicano pierda la mayoría en la Cámara de Representantes. Por ello, los ojos están puestos en el Senado, considerado el escenario crucial para definir la gobernabilidad.

Aunque las encuestas en estados clave muestran paridad, existe una visión de consenso de que los demócratas podrían mantener el control del Senado. Un análisis de Prisma estima un 60,7% de probabilidad de que los demócratas asuman la mayoría en esa Cámara, con una mediana de 52 bancas. Actualmente, el Senado está 53-47 a favor de los republicanos; para los demócratas, la tarea implica ganar cuatro escaños.

Gustavo Ber, economista especializado en mercados, comentó a Ámbito que espera que los demócratas obtengan la mayoría en la Cámara de Representantes y, posiblemente, también en el Senado, si bien lo último podría presentarse como una pelea más cerrada.

En el plano del mercado, se presume un posible revés para Donald Trump. Sergio González, Head de Asset Management de Cohen Aliados Financieros, afirmó que lo más probable es que ambas cámaras queden en manos demócratas, lo cual sería interpretado como una derrota para el expresidente y tendría implicancias en la agenda política estadounidense.

González explicó que, de confirmarse una Cámara de Representantes liderada por la oposición, podría endurecerse el control del gasto público, mientras que el Senado podría jugar un papel más relevante en la configuración de la Corte Suprema y su composición. Ritondale concluyó que, a nivel de activos argentinos, no se espera un impacto significativo inmediato frente al resultado de las urnas, más allá de la variación habitual de los mercados ante eventos electorales.