El indicador de riesgo de la deuda soberana argentina cerró la semana en 787 puntos básicos, el nivel más alto desde las elecciones de 2025, ante una presión externa que impacta con más intensidad que a pares con calificación similar. Sin embargo, esa caída de la volatilidad no se trasladó a una debilidad equivalente en el dólar oficial, que se mantuvo relativamente contenido gracias a diferentes mecanismos de intervención o, tal como lo define el Gobierno, una gestión de liquidez.

El ministro de Economía, Luis Caputo, y su equipo permanecen atentos al contexto global, a pesar de que destacan que, en otros tiempos, Argentina podría haber quedado fuera de juego de forma rápida. Esta lectura se comunicó al presidente Javier Milei y al resto del gabinete tras las reuniones del FMI en Bangkok. También se lo transmitieron a referentes de empresas estadounidenses con quienes se reunieron recientemente.

Los bonos argentinos registraron pérdidas más pronunciadas que varios países de la región, afectadas por la volatilidad en los precios de la energía en el marco de la guerra entre Estados Unidos e Irán, el endurecimiento de tasas a nivel mundial y las turbulencias políticas en Brasil tras la asunción de Lula da Silva.

Según Econviews, desde el encuentro de la Reserva Federal del 16 de septiembre, el riesgo argentino ascendió 240 puntos básicos, frente a un aumento de alrededor de 70 puntos en una canasta de países con calificaciones similares: Ecuador, Egipto, El Salvador, Ghana, Pakistán y Sri Lanka. La subida argentina fue aproximadamente 3,4 veces mayor que la del grupo citado. La consultora advierte que la FED no es la única explicación: hay señales de apoyo a Milei que podrían no garantizar continuidad en 2027 y una economía que aún lucha por reducir la inflación y enfrenta una recesión técnica en el tercer trimestre, según reconocen desde el Gobierno.

Solo para octubre, Comafi estimó un incremento local de unos 140 puntos básicos, frente a 35 puntos para emergentes de alto rendimiento, 23 puntos para Latinoamérica y alrededor de 50 puntos para Ecuador. En ese marco, la variación local superó en aproximadamente seis veces a la región, de acuerdo con el banco.

El concepto de riesgo país mide el rendimiento adicional que exigen los inversores para colocar fondos en bonos soberanos argentinos frente a los bonos del Tesoro de Estados Unidos. Un incremento sostenido complica refinanciar vencimientos a tasas razonables y eleva la necesidad de reunir dólares para pagar deuda y enfrentar eventuales presiones cambiarias.

La preocupación oficial también quedó reflejada en el Informe de Política Monetaria del Banco Central (IPOM), que señala tres riesgos: un prolongado shock energético que afecte la inflación global, un endurecimiento financiero brusco por mayores tasas y un menor crecimiento mundial; riesgos que, según el documento, serían más difíciles de contrarrestar.