El dólar volvió a subir por segundo día consecutivo en noviembre, ubicándose en 1.570 pesos para venta al público y con el precio mayorista por encima de 1.550. Además de la demanda típica de comienzo de mes, el avance se ve ampliado por un aumento del riesgo país, que tras meses de estabilidad trepó por encima de 800 puntos básicos.
Un factor clave del movimiento es la debilidad reciente del real brasileño. El tipo de cambio local cerró la semana pasada en 5,35 reales por cada dólar y ayer ya escaló a 5,49. La depreciación del real se aproxima al nivel que tocó tras la derrota de Flávio Bolsonaro en el balotaje, cuando los mercados apostaban a un giro favorable. En lo acumulado, la devaluación brasileña acumula una caída cercana al 10%.
La salida de inversores de Brasil se concentra principalmente en el mercado de cambios, mientras que el impacto en el precio de los bonos fue limitado. Esto contrasta con la situación argentina, donde la sensibilidad de la deuda en dólares suele ir de la mano con la volatilidad de la divisa.
En los últimos tres meses, el nerviosismo del mercado acompañó una fuerte suba del riesgo país, que pasó de cerca de 400 puntos básicos a 831 ayer, mientras la cotización de la deuda en dólares sufrió más que la del tipo de cambio.
A pesar de este escenario, el titular económico del gobierno, en la Conferencia Anual de la UIA, dejó en claro que la preocupación por el tipo de cambio no sería prioritaria para el equipo económico: indicó que, con más dólares en el horizonte, la estabilidad cambiaria sería una consecuencia de un flujo de divisas sostenido.
Por su parte, en el mercado de contado con liquidación, los movimientos tras las elecciones brasileñas llevaron a que el instrumento tocara cerca de 1.700 pesos, con una restricción a la brecha de 7,5% frente al tipo de cambio oficial. En la jornada siguiente, esa diferencia se redujo parcialmente gracias a una subida del dólar oficial hasta 1.570 pesos.
En el Banco Central, no se realizaron intervenciones al inicio del mes para no impulsar la cotización, un patrón que ya se había observado la semana pasada. Los tres días posteriores a las elecciones brasileñas, el organismo dejó de comprar, en medio de la volatilidad cambiaria global y la caída de los bonos argentinos.
El ministro de Economía reiteró que la escasez de dólares sería un mito superado y que los flujos de divisas seguirán creciendo, destacando que “hoy hay dólares, mañana habrá más, pasado habrá aún más y dentro de seis años habrá muchos más”. Con ese marco, la atención está puesta en si el mercado logra estabilizarse en el corto plazo o si persiste la presión alcista.



