Este 6 de noviembre, las entidades financieras de todo el país mantendrán sus puertas cerradas para el público. El cierre obedece al Día del Bancario, una conmemoración histórica del sector que, para los trabajadores regidos por el convenio, funciona como un feriado de lectura equivalente a un día no laborable. Por lo tanto, no habrá atención presencial en sucursales públicas ni privadas.

Lo particular de este viernes es que el asueto no se da de forma aislada: se enmarca en una secuencia que incluye el fin de semana y una serie de feriados asociados a la visita oficial del Papa León XIV a la Argentina, que dará inicio el domingo 8 de noviembre. En conjunto, la actividad bancaria presencial quedará suspendida durante varios días hábiles en la mayor parte del país.

Durante ese periodo, cualquier trámite que requiera presencia física en una sucursal —operaciones por ventanilla, cambios, operaciones bursátiles o consultas comerciales— deberá postergarse hasta la reapertura. Eso no altera los plazos de vencimiento vigentes para los usuarios, por lo que es aconsejable anticipar cualquier trámite pendiente.

Cabe destacar que 6 de noviembre no se considera un feriado nacional en el sentido estricto. Es una jornada no laborable sectorial, prevista en el convenio colectivo de la actividad financiera y aplicable exclusivamente a los trabajadores bancarios. Para el resto de los sectores de la economía, ese día continúa siendo hábil.

Aun así, el impacto para los usuarios del sistema financiero es equivalente al de un feriado: no habrá atención presencial, y determinadas gestiones quedarán para el siguiente día hábil. Quienes necesiten gestionar operaciones pueden recurrir al homebanking, a las apps móviles de cada entidad, a los cajeros automáticos y a comercios adheridos al sistema de retiro de efectivo con tarjeta de débito.

El Día del Bancario conmemora la fundación de la Asociación Bancaria, sindicato que agrupa a los empleados del sistema financiero argentino, fundada el 6 de noviembre de 1924. La fecha forma parte del convenio colectivo y, año tras año, determina el descanso de los trabajadores y la suspensión de la atención presencial en todas las entidades del país.

Además del descanso, la jornada implica un pago adicional anual para los trabajadores cubiertos por el convenio. El monto mínimo vigente es de $ 2.275.519,25, con la acreditación que vence hoy, junto con la liquidación correspondiente de cada entidad. Se trata de un piso que puede ser superior según la categoría, la antigüedad y otros complementos aplicables a cada empleado. El valor actual incorpora la actualización salarial del 1,9% correspondiente a septiembre, que modificó la escala del sector.

La interrupción de la atención presencial se prolongará por varios días hábiles en la mayor parte del país.