Las Postas Jockey de natación de Rosario convocan a nadadores de distintas edades para realizar relevos de una hora, pero su rasgo distintivo no es la pelea por el podio, sino que funciona como un espacio de pertenencia para quienes mantienen la actividad física más allá de los 50 años.
Cecilia Sosa Holub, instructora de natación y profesora de educación física, destacó que esa etapa de la vida trae cambios en el cuerpo, como pérdida de masa muscular, variaciones hormonales y menor densidad ósea. En ese contexto, el agua se presenta como un entorno que permite trabajar la resistencia sin someter a las articulaciones al impacto que generan otras disciplinas.
La presidenta de la subcomisión de natación y organizadora de las Postas, Alicia Giménez Guspí, contó que la convocatoria superó las expectativas y obligó al Jockey Club de Rosario a dividir a los nadadores en dos equipos, dado que se anotaron más de 30 personas. Florencia Ortiz está a cargo de la coordinación de la pileta del club.
Giménez Guspí explicó que las postas nacieron como una actividad recreativa entre nadadores del Jockey y de otros clubes de la ciudad, y con el tiempo fue ganando ritmo competitivo. Según ella, la gente se acerca al deporte por motivos de salud y se queda porque encuentran un espacio para socializar y sentirse parte de un grupo.
La prueba admite equipos mixtos de hasta 20 integrantes, que realizan relevos consecutivos durante una hora. Cada participante cumple con su turno y el conjunto que recorre mayor distancia es el ganador; en algunos momentos, el dominio de ciertos estilos puede sumar metros adicionales.
La responsable de la subcomisión comentó que la inscripción suele concentrarse cerca de la fecha del evento. Después de la sesión en la pileta, se organiza una instancia de camaradería: comida, bebidas y charlas entre los clubes invitados. Para Giménez Guspí, la combinación de esfuerzo y convivencia explica el crecimiento sostenido de la propuesta.
Sosa Holub explicó que la adaptación al agua depende de los antecedentes de cada persona y requiere un aprendizaje progresivo, especialmente en lo relacionado con la respiración. “Hay que tener paciencia y ser constantes”, recalcó.
La profesora agregó que nadar fortalece tanto el sistema cardiovascular como el muscular, mejora la eficiencia del uso del oxígeno, amplía el rango de movimiento y favorece la flexibilidad. Además, el ejercicio en el agua ayuda a contrarrestar el desgaste articular y la rigidez de los cartílagos.
Para quien nunca nadó, el primer paso es aprender a respirar, flotar y sentirse parte de un medio distinto al terrestre. “Aprender a nadar después de los 50 no es imposible”, señaló Sosa Holub, vinculando las barreras iniciales a miedos o experiencias traumáticas previas. En conjunto, la competencia por equipos ofrece un objetivo común dentro de una disciplina que también invita a la socialización y al fortalecimiento del sentido de pertenencia.



