La llegada del Pontífice a Córdoba marca una etapa de intensa actividad institucional y cobertura mediática. A primera hora del martes, la provincia se dispone a recibirlo en la base aérea desde la que desciende su aeronave, con la bienvenida protocolar a cargo del gobernador Martín Llaryora y del intendente Daniel Passerini. En el entorno inmediato se espera una afluencia masiva de fieles y curiosos que se volcarán a las calles, avenidas y el anillo de la Circunvalación para seguir las distintas actividades previstas en la agenda papal.
El programa oficial contempla una misa multitudinaria en la producción FAdeA, un recorrido en automóvil por la avenida Colón hasta la Jefatura de Policía —donde cambiará de vehículo para el papamóvil— y una caravana hacia el Arzobispado y la Iglesia Catedral, ubicados en el centro histórico de la ciudad. Al caer la tarde, alrededor de las 17, la comitiva pontificia iniciará el retorno hacia Buenos Aires, dejando tras de sí un rastro de voces y gestos religiosos que muy pocos actos de esta magnitud logran emular en el periodo reciente.
Más allá del componente devocional, la jornada abre un capítulo de análisis político. En las próximas horas se evaluará el desempeño de la logística y la coordinación del operativo, un esfuerzo en el que figuran nombres con presencia constante en los anuncios oficiales: Manuel Calvo, Miguel Siciliano y Juan Pablo Quinteros. En los pasillos del Palacio 6 de Julio y El Panal circulan hipótesis sobre si ese trío podría encabezar la candidatura a la intendencia en las elecciones de 2027.
La oposición, especialmente sectores libertarios, observa el despliegue oficialista y mantiene sus propias alianzas en territorio. En ese marco emergen señales de acercamiento entre Gabriel Bornoroni y el senador Luis Juez, con el primer avance concreto de cara a la contienda municipal de La Falda, pactada para el 14 de marzo de 2027.
Entre lo sagrado y lo práctico, Córdoba vivirá horas decisivas. Cuando el avión papal abandone la ciudad y el operativo vaya cerrándose, quedarán las imágenes de fe en las calles y las incógnitas políticas sobre la conformación de un mapa local que, desde ya, se mira con rigor: cada movimiento, en este escenario dividido, se evalúa en clave electoral para los tiempos que se aproximan.



