Carlos Alcaraz ratificó su dominio en los ATP 500 al consagrarse campeón en Viena, a pesar de haber admitido que el torneo no estaba entre sus planes. El español, que desde abril de 2025 mantiene una racha de victorias en cada encuentro disputado en estos eventos, volvió a imponerse con autoridad.

En la final, se enfrentó al australiano Alex de Miñaur, sexto cabeza de serie y quien había eliminado en semifinales al alemán Alexander Zverev, que desde este lunes ocupará el número 1 del mundo. El encuentro terminó 6-1 y 6-4 a favor de Alcaraz, en poco menos de 90 minutos, dejando al rivals sin opciones de recuperarse en ninguno de los dos sets.

Antes de este cruce, el español había dejado en el camino a Khachanov, Basilashvili, Paul y Medvedev, mostrando un nivel de juego sostenido y contundente a lo largo del torneo. De Miñaur, por su parte, llegó con la confianza de haber dejado atrás a Zverev, pero se topó con un rival que volvió a imponer su ritmo desde el inicio.

Durante la premiación, Alcaraz explicó que su equipo evaluó el rendimiento de De Miñaur y la dinámica de la pista, que se caracterizó por ser lenta. Comentó que el rival es muy rápido y que, ante ese estilo, la clave fue mantener la precisión y manejar cada punto, sin perder la concentración. Su victoria dejó a Rafa Jódar, compatriota suyo, con mayores chances en la carrera hacia las Finales de la ATP, al beneficiarlo el triunfo del español.

Con este título, Alcaraz suma su cuarto trofeo en la temporada y el 28.º de su trayectoria, además de estirar su historial invicto en eventos de la categoría ATP 500. El dominio del valenciano en este nivel del circuito continúa siendo uno de los grandes protagonistas de la temporada.