La Kingdom Arena de Riad, en Arabia Saudita, fue escenario de una noche de estrategia y redención en el boxeo internacional. Después de un año y un mes ausente, marcado por una operación de codo y una derrota frente a Terence Crawford en septiembre de 2025, Saúl Canelo Álvarez se llevó la victoria por decisión unánime ante el invicto Christian Mbilli, un rival que llegó con gran confianza y un historial de contundentes actuaciones.

Con el triunfo, el peleador de Guadalajara recuperó el título supermediano del Consejo Mundial de Boxeo (CMB). Pero lo que distinguió la noche no fue solo el resultado deportivo: en la mesa de jurados estuvo presente un juez argentino que aporta una mirada transversal a la velada. Se trató de Jorge Luciano Gorini, magistrado del Tribunal Oral Federal Nº 2 de Comodoro Py, conocido por haber intervenido en causas de alto impacto institucional como la Tragedia de Once y el caso Vialidad.

Gorini relató a Infobae su vínculo con el boxeo, heredado de su padre, y explicó que la disciplina de los puños le brinda concentración, valores y nobleza. Su trayectoria dentro del officiating se forjó a partir de la experiencia en la Federación Argentina de Box, donde avanzó desde el arbitraje amateur hasta el profesional y, finalmente, integra la Junta de Gobierno del Consejo Mundial de Boxeo, además de ejercer como juez internacional. Sobre el deporte, enfatizó que ve más que un choque de golpes: percibe lealtad, lealtad y la idea de que el boxeo es una escuela de vida que fomenta la superación de fracasos y la disciplina.

En lo que respecta al combate, Mbilli, de 31 años, saltó al ring con la presión de mantener un récord invicto y de confirmar su era con un estilo implacable. Desde el primer campanazo, intentó llevar la pelea a un intercambio sostenido, acercándose a las cuerdas para acortar distancias y forjar momentáneamente el dominio. Canelo, con la experiencia acumulada de 36 años y 69 peleas profesionales, no aceptó un ritmo frenético y respondió con su movilidad característica: giros de cintura, desplazamientos calculados y una defensa sólida, que le permitieron frustrar las ofensivas de su rival y aprovechar espacios para contraatacar.

Con una estrategia sólida y ejecución precisa, Álvarez logró imponerse en las tarjetas y retener el título, dejando claro que su regreso no fue solo un retorno simbólico sino una afirmación de su estatus en la división supermediana. Aún no se anunciaron fechas para su próxima defensa, pero la victoria consolidó su lugar en la élite del boxeo mundial.