En la apertura de la Sesión Plenaria de la 30.ª Cumbre Iberoamericana, el presidente español, Pedro Sánchez, fue consultado sobre los ataques verbales que recibió del mandatario argentino, Javier Milei, durante la última visita de este a España. Milei había dirigido duras descalificaciones contra el jefe de Gobierno español en ese viaje, y luego no participó de ciertos actos de la cumbre en Madrid.

Sánchez respondió con tono diplomático: afirmó que los agravios no entran en su manera de hacer política y que, aun dentro de un marco de variadas posturas entre los países iberoamericanos, es necesario avanzar hacia un mínimo común denominador. El mandatario español subrayó que las diferencias de opinión son habituales en el sistema regional, pero sostuvo que los dirigentes deben contribuir a la unión de los países en foros multilaterales.

Además, el presidente español destacó la importancia de la participación de todos los líderes en la cumbre y agradeció la presencia de las jefaturas de Estado, incluido el presidente argentino, destacando el esfuerzo de reunirse para avanzar en los temas regionales. En esa línea, afirmó que los insultos no forman parte de su visión de la política ni de su estilo de liderazgo, y que corresponde a los jefes de Estado unir a las naciones en espacios multilaterales.

Milei, por su parte, llegó a Madrid para participar de la cumbre, pero decidió no asistir a la inauguración en el Teatro Real ni a la cena que ofreció el Rey Felipe VI. Su ausencia coincidió con la foto que se tomó en ese momento junto a Santiago Abascal, líder de Vox, quien competirá contra Sánchez en las elecciones de fin de mes.

Durante la sesión plenaria, Milei no dirigió ataques directos a Sánchez, pero reiteró su marco ideológico libertario en un discurso que encontró eco en su crítica a los sistemas económicos de la región. Defendió su postura anarcocapitalista y sostuvo, en términos generales, que el socialismo es vinculado a un control político excesivo y que el fascismo, en su versión económica, terminaría generando dependencia y dominación para una minoría frente a la ciudadanía.