El gobierno argentino sostiene que las advertencias sobre las posibles dificultades de Estados Unidos para brindar ayuda financiera tras la derrota de Donald Trump no deben modificar la lectura oficial, y advierte que, pese a ello, podría haber mayor incerteza en el panorama económico durante el ciclo electoral de 2027. En la Casa Rosada sostienen que el respaldo de Washington no está comprometido y que la estabilidad macro depende, ante todo, de las decisiones internas, aunque reconocen que el presidente republicano podría enfrentar un margen político más estrecho para activar intervenciones del Tesoro.

Desde Balcarce 50 trasladan que las declaraciones de Gary Litman, vicepresidente senior de Iniciativas Globales de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, no tienen peso decisivo sobre las políticas argentinas. Consideran que ese dirigente no forma parte de las decisiones financieras de Washington y que sus planteos no modifican la expectativa oficial respecto a la continuidad del respaldo bilateral.

La visión oficial difiere de la conclusión que surgen desde otras áreas del Gobierno. En el Gabinete subrayan que el desarrollo económico de Argentina depende principalmente de políticas nacionales y no de una eventual asistencia externa, y buscan separar la preservación de la alianza estratégica con Estados Unidos de la posibilidad de recurrir a herramientas extraordinarias de financiamiento si fuera necesario.

Litman advirtió en el Foro Abeceb que una derrota de los republicanos podría limitar la capacidad de Estados Unidos para auxiliar a economías en apuros. Afirmó que, con un Congreso dividido, las decisiones podrían demorarse y disminuiría la voluntad política de activar instrumentos como el FMI. Sus palabras llegaron después de que Demócratas obtuvieran el control de ambas cámaras, cuyas nuevas conformaciones asumirán el 3 de enero de 2027.

En Nación también destacan que Argentina no atraviesa una crisis y atribuyen su situación a las medidas implementadas por la gestión de Milei. Aun así, el Ejecutivo no descarta que el calendario electoral de 2027 pueda generar tensiones en el mercado cambiario, sin prever una crisis ni movimientos específicos del dólar.

La discusión ganó relevancia tras la suba del riesgo país, que este jueves superó los 900 puntos básicos. El índice elaborado por JP Morgan se ubicó alrededor de 915 unidades durante la jornada, mientras que los bonos soberanos argentinos mostraron caídas que, en algunos casos, superaron el 3%. Este comportamiento agrava el deterioro de las semanas recientes y complica las perspectivas de volver a acceder a financiamiento internacional a tasas sostenidas.

Hasta septiembre, el riesgo país se ubicaba en 607 pb y cerró octubre en 787 pb.