Elon Musk fue uno de los protagonistas con pérdidas en las elecciones de mitad de periodo en Estados Unidos. El empresario volcó casi u$s500 millones para apoyar a postulantes republicanos, pero los resultados electorales favorecieron a los demócratas, que obtuvieron la mayoría en el Congreso y lograron avances significativos en Texas, un estado clave para sus ambiciones de expansión.
El tropiezo se da en un contexto de cercanía con Donald Trump, al que respaldó durante la campaña presidencial y al que siguió presionando hasta el cierre de la jornada electoral para que sus seguidores votaran por la coalición azul. Entre los perdedores figura Texas, tradicional bastión republicano, donde Ken Paxton cayó ante el demócrata James Talarico en la disputa por un escaño en el Senado estatal. Según Reeves, Musk habría destinado más de u$s220 millones para favorecer al exfiscal general de Texas, cuyo historial ha estado ligado a varios escándalos.
“Acabamos de demostrar que todo el dinero del mundo no es rival para el pueblo de Texas”, resaltó Talarico tras conocer los resultados.
La derrota también impactó al gobernador republicano Greg Abbott, quien perdió frente a la demócrata Gina Hinojosa. En el plano estatal, los demócratas tomaron el control de la Cámara de Representantes de Texas por primera vez en 24 años.
Este revés complica el panorama para Musk, al afrontar una relación tensa con las nuevas autoridades texanas y posibles mayores controles políticos sobre sus empresas. Sus proyectos de infraestructura vinculados con inteligencia artificial podrían enfrentar obstáculos adicionales.
El avance demócrata en Texas podría afectar uno de los mercados clave para la expansión de centros de datos en Estados Unidos, ya que el estado es el mayor polo de crecimiento en ese sector y concentra varios de los emprendimientos más ambiciosos de las grandes firmas tecnológicas.
Durante la campaña, Talarico y Hinojosa cuestionaron el desarrollo de estas instalaciones y plantearon la necesidad de límites más estrictos. Gina Hinojosa, además, fue citada como la gobernadora electa de Texas, tras avanzar la discusión sobre moratorias y otros frenos a nuevos proyectos. En septiembre pasado, Abbott ordenó a un organismo regulador suspender permisos para centros de datos, lo que encendió preocupaciones entre desarrolladores por posibles demoras y paralizaciones.
En una conferencia del sector realizada recientemente en Ashburn, Virginia, los panelistas señalaron que Texas había sido históricamente uno de los lugares más atractivos para este tipo de inversiones, pero los resultados electorales podrían redefinir el balance regulatorio en el estado.



