Una de las transformaciones más destacadas de las elecciones legislativas en Estados Unidos fue el peso que volvió a tener el electorado joven, que había acompañado a Donald Trump en procesos anteriores y que ahora mostró un giro notorio hacia los demócratas. El 3 de noviembre dejó una señal que, según análisis preliminares, podría influir también en la dinámica política de la región, incluyendo la figura de Javier Milei, quien forjó buena parte de su capital político con el respaldo de votantes más jóvenes y deberá apuntalar ese segmento de cara a las elecciones de 2027.
El New York Times, a través de su herramienta Times Voter Trends, reportó que los menores de 30 años movieron su apoyo en 32 puntos porcentuales hacia los demócratas respecto de las elecciones anteriores. El desplazamiento fue todavía más acusado entre los hombres jóvenes, con un viraje de 38 puntos, luego de que en 2024 ese mismo grupo se hubiera inclinado 23 puntos hacia los republicanos. También se observaron cambios relevantes entre los jóvenes blancos: si en 2020 Biden había logrado imponerse entre ese subconjunto, en 2024 Trump consiguió revertir la tendencia por un margen estrecho; en la última contienda, los demócratas recuperaron una ventaja considerable, incluso superior a la de aquella elección presidencial.
El Centro de Información e Investigación sobre Aprendizaje y Participación Cívica (CIRCLE) de la Universidad Tufts dio cuenta de la magnitud del fenómeno: cerca del 71% de los votantes entre 18 y 29 años eligieron candidatos demócratas para la Cámara de Representantes, frente al 25% que respaldó a los republicanos. Con ello, se registró una brecha de 46 puntos, la mayor ventaja demócrata entre votantes jóvenes registrada por esa institución en una elección nacional.
El fenómeno no se quedó circunscrito a una sola generación. Los demócratas también recuperaron terreno entre votantes latinos, afroamericanos y otros sectores que habían contribuido al triunfo republicano de 2024, señalando una reconfiguración más amplia de las preferencias electorales, con el impulso juvenil marcando la pauta.
En Argentina, las últimas encuestas muestran diferencias importantes entre los votantes más jóvenes. Aunque la aprobación del Presidente se mantiene en niveles similares entre quienes tienen 16 a 24 años y entre los de 25 a 34, el rechazo a su gestión es notablemente mayor en este último grupo.
La experiencia estadounidense no garantiza el resultado en Argentina, pero sí subraya una cuestión central para el oficialismo y la oposición: hasta qué punto el respaldo de los jóvenes puede modificarse entre una elección y la siguiente. En ese marco, Milei deberá evaluar estrategias para reconquistar a ese segmento en las próximas votaciones.



