En un marco de reducción de transferencias federales, caída de subsidios al transporte y una reforma previsional provincial en curso, el peronismo de Santa Fe intenta delinear una propuesta capaz de funcionar como contrapeso a la coalición Unidos para Cambiar Santa Fe. En diálogo con Rosario/12, Eduardo Toniolli (Movimiento Evita y exdiputado nacional) analiza la coyuntura provincial, cuestiona la postura del oficialismo ante las medidas impulsadas desde la Nación por Milei y describe las condiciones para articular una alternativa opositora.

Según el dirigente, la lectura del escenario es negativa: se observa la ejecución de un programa nacional que desarticula derechos laborales y sociales, y en el plano provincial y municipal la preocupación principal es que el frente gobernante no actúa como resguardo frente a ese impacto. Todo ello se expresa en gestos que, según él, se replican hacia trabajadores estatales, docentes y jubilados. También señala la intención de presentar como problema estructural a sectores con menos recursos, y critica que, en la arena local, se haya dedicado gran parte del debate a temas como la regulación de los cuidacoches, mientras se omite la discusión sobre el vaciamiento de recursos nacionales. Ante la eliminación del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), la suspensión de subsidios al transporte del interior y la reducción de transferencias no automáticas, la respuesta institucional de la provincia, afirma, fue el silencio y una renuncia explícita a defender los recursos de los santafesinos.

En cuanto a las posturas frente a Milei, Toniolli apunta que declaraciones de figuras como Schiaretti y de Pullaro denotan un intento de concertación con el Poder Ejecutivo Nacional orientada a intercambiar apoyos políticos por concesiones que faciliten proyectos de reelección o consolidación de poder en provincias. En ese marco, enumera un espacio vacío de votantes que rechazan el rumbo económico actual y exigen la construcción de una alternativa política capaz de liderar un recambio.

La propuesta del peronismo para enfrentar la coyuntura pasa por no nutrirse exclusivamente de la burocracia partidaria, sino por partir de la base social que sostiene al movimiento. Según el análisis, la presencia del peronismo debe ir a las estructuras de las organizaciones territoriales, el movimiento sindical, las agrupaciones estudiantiles y el movimiento de mujeres, es decir, aquellos ámbitos que resienten de forma directa la pérdida de poder adquisitivo y los recortes en servicios públicos. La dirigencia, subraya, debe representar a esos sectores sin rodeos partidarios, abandonando lógicas internas que dificulten la articulación. Así, se propone priorizar la construcción de una alternativa con base social y reflexión sobre las demandas de la gente, más allá de intereses institucionales.