Anthropic, la firma detrás del asistente de inteligencia artificial Claude, podría ingresar a los mercados con una calificación crediticia considerada de alto riesgo, de acuerdo con un reporte del Financial Times. La noticia señala un giro respecto de proyecciones anteriores que situaban a la empresa cerca de grado de inversión antes de 2027.

El medio indica que Blackstone, el gigante de inversiones que actúa como inversor ancla en un acuerdo de 63.000 millones de dólares destinado a financiar los chips de Anthropic, comunicó a los inversores del pacto una expectativa de que la empresa recibirá una calificación junk de alto nivel tras su salida a bolsa. En este marco, la proyección sitúa a Anthropic en la banda BB, la cima dentro de la categoría de deuda especulativa o "bono basura".

Esta lectura contrasta con las aspiraciones iniciales de Blackstone, que habían señalado la posibilidad de que Anthropic alcanzara grado de inversión antes de finalizar 2026. Ni Anthropic ni Blackstone se refirieron al tema cuando TechCrunch les consultó, según el reporte.

Una calificación en la franja junk implica un mayor riesgo de impago en comparación con los bonos de grado de inversión y, por lo tanto, costos de endeudamiento más elevados para la empresa. En líneas generales, el grado de inversión se asocia a menor riesgo para los prestamistas, mientras que la categoría especulativa advierte lo contrario: mayor probabilidad de incumplimiento.

El informe salió el 30 de octubre, pocos días después de que Anthropic presentara formalmente su solicitud para cotizar en bolsa, lo que desató especulaciones sobre el efecto de la OPI en el sector de la inteligencia artificial.

El término “bono basura” describe instrumentos de deuda que las agencias calificadoras ubican por debajo del umbral de grado de inversión. Esta clasificación no implica quiebra ni que los bonos carezcan de valor; señala, simplemente, un mayor riesgo percibido por el emisor.

El rango BB representa la cima del espectro junk, lo que sugiere un menor riesgo relativo dentro de la categoría especulativa, pero aún así por debajo del umbral de inversión. Para una empresa, una calificación de este tipo suele traducirse en tasas de interés más altas al buscar financiamiento y en mayores desafíos para atraer inversores institucionales, que a menudo deben cumplir ciertas reglas internas.