El partido entre Estudiantes de La Plata e Instituto, disputado en el estadio Uno de La Plata y correspondiente a la fecha 15 del Torneo Clausura, tuvo un capítulo de tensión fuera de la cancha. A los 22 minutos de la primera mitad, tras una infracción de Ezequiel Piovi que provocó reclamos de Instituto por una posible expulsión, Morena Beltrán interrumpió su relato para denunciar los agravios que estaba recibiendo desde las tribunas. El episodio ocurrió mientras la árbitra o árbitro Hernán Mastrángelo era objeto de cuestionamientos por parte de la delegación local y de parte de la transmisión.

La comentarista señaló que, si bien es válido criticar al árbitro, no se toleran los insultos ni las conductas despectivas dirigidas hacia el equipo, ni hacia ella como profesional. En paralelo, el relator Juan Pablo Marrón respaldó la necesidad de expresar las críticas sin entrar en ataques personales. Beltrán agregó que los ataques provenían de personas adultas, incluso padres de familia, lo que, en su visión, complicaba su labor. Los mensajes, afirmó, buscaban descalificar a quienes trabajan en la transmisión, sin distinción.

La situación, que se enmarcó en un momento de alta tensión en la cancha del Pincha, fue comentada por Marrón durante la cobertura televisiva, quien indicó que también existía presión por la actuación del árbitro. Beltrán afirmó que los insultos incluían amenazas y que el ambiente se volvía progresivamente hostil para la transmisión. En ese tramo, el duelo mostraba a Estudiantes muy cerca de sufrir una derrota contundente ante el líder de la Zona A, pero el equipo logró sostenerse con un jugador menos, tras la expulsión de Santiago Núñez, y terminó empatando 3-3.

El choque generó un contexto institucional complejo, con la dirigencia de Estudiantes, cuyo presidente es Juan Sebastián Verón, generando críticas hacia la gestión de la AFA y su presidente, Claudio Chiqui Tapia, en relación al nivel del fútbol, la organización de torneos y el arbitraje.

Finalizado el encuentro, Beltrán utilizó sus redes para emitir un descargo contundente. Expresó que, aunque cualquier periodista podría enfrentar situaciones de presión, lo vivido fue extremo y decidió poner límites ante un ambiente de odio. Relató que varios hinchas se acercaron a la cabina y manifestaron un discurso hostil con amenazas, lo que complicó la labor periodística. Aclaró que la cobertura no debe verse afectada por ataques de este tipo y subrayó la necesidad de un código mínimo de respeto en el ámbito deportivo.