Claudia Balagué, exministra de Educación de la provincia de Santa Fe entre 2012 y 2019 (gestión de los gobiernos socialistas de Antonio Bonfatti y Miguel Lifschitz) y actual diputada provincial, presentó su renuncia al comité de exministros de Argentinos por la Educación mediante una carta dirigida a las autoridades de la organización.

En el texto, Balagué argumenta que la decisión fue “profundamente meditada” y responde a una discrepancia ética y política que, a su juicio, ya no es compatible con la línea adoptada por la agrupación tras el encuentro celebrado el día anterior con el presidente de la Nación, Javier Milei, en la Casa Rosada.

La reunión con Milei reunió a la dirigencia de Argentinos por la Educación y, según un comunicado oficial, se abordó la necesidad de avanzar en la mejora de los aprendizajes en matemática, complementando el trabajo ya realizado en lengua. En ese marco, se mencionó que el Ministerio de Capital Humano está elaborando una propuesta al respecto. Tanto el Gobierno nacional como la organización se comprometieron a sostener el Plan de Alfabetización de cara a 2027.

Participaron del encuentro Víctor Volman (director ejecutivo de Argentinos por la Educación), Ricardo A. Torres (vicepresidente), Constanza Gorleri (secretaria), Roberto Hernán Souviron (tesorero) y los vocales Karina Alejandra Stocovaz y Alejandro Martín Tamer.

En su carta, Balagué critica el “desmantelamiento presupuestario real” que afecta a la Educación, al señalar un recorte del 44% que repercute en provincias y comunidades escolares. También denuncia, en términos de su visión, la reducción del salario docente, la desaparición del Fondo Nacional de Incentivo Docente, el vaciamiento de la alfabetización y la presión sobre la educación universitaria.

La exfuncionaria subraya que, como defensora de la educación pública, no puede avalar un silencio corporativo que no denuncie el desfinanciamiento estructural. Afirma que no es aceptable que una organización de la sociedad civil salga de una reunión sin pronunciar una declaración pública sobre el deterioro presupuestario.

Balagué concluye que es necesario un “compromiso inquebrantable” con el financiamiento educativo y rechaza cualquier concesión discursiva ante un gobierno que, a su juicio, ha abandonado sus obligaciones constitucionales en materia educativa.