Al salir de la Iglesia Visión de Futuro, en Boedo, tras participar de un evento organizado por la Coalición Latina por Israel, el presidente Milei se cruzó con vecinos que se acercaron a manifestarse en su contra con cacerolas. Sin alterarse, dejó el lugar con un beso al aire, y continuó su camino sin buscar diálogo directo con los manifestantes.
Antes de ese cruce, el mandatario había recibido el Premio Gratitud, otorgado por la misma institución, y había cerrado la jornada con un discurso en la Noche de la Celebración por Israel. En esa alocución agradeció la convocatoria y la describió como un esfuerzo para combatir el antisemitismo; también celebró la visita del Papa León XIV, a la que calificó como un hecho que podría reforzar el compromiso con valores judeocristianos.
“Un evento que reúne a quienes compartimos una raíz religiosa común subraya la importancia de la fe en nuestro presente”, afirmó, subrayando la relevancia de la fe en el contexto actual.
En lo político, Milei reiteró su cercanía con el gobierno de Israel y sostuvo que ese país representa una luz frente a la oscuridad, al tiempo que sostuvo que Argentina decidió estar a su lado. Aclaró que esa postura no responde a un capricho personal, sino a una defensa de valores que deben guiar la política exterior nacional.
Además, indicó que desde el inicio de su gestión se ha puesto del lado de Israel, señalando un giro en la dirección de la política exterior argentina. En su discurso, señaló también que existen actores terroristas que cuentan con respaldo de sectores de la izquierda internacional, lo que, en su visión, erosiona la confianza en gobiernos liberales.
Cerró enfatizando que el terrorismo y el antisemitismo buscan romper los lazos y la confianza entre naciones, y destacó liderazgos como los de Donald Trump y Benjamin Netanyahu para defender los valores occidentales, remarcando que la Argentina ha optado por estar de su lado.



