El anuncio de la llegada del Papa León XIV a la Argentina reaviva una conversación que el gobierno de Milei intentaba acallar. Nuestro país contempla que la visita incluya una escala en el Cottolengo Don Orione, ubicado en Claypole, como primer hito de una agenda que el pontífice abrirá a la sociedad civil. La visita, prevista para este lunes por la mañana, coloca a las personas con discapacidad bajo la lupa social y política, en un marco ya marcado por la retracción de derechos, demoras en el pago de prestaciones y reducción de pensiones.

La crónica cotidiana de las familias expone la magnitud del quiebre. María Martínez, madre de dos jóvenes con discapacidad, describe las dificultades para acceder a terapias, tratamientos y medicamentos. Para ella, la elección del Cottolengo Don Orione tiene un valor simbólico para visibilizar reclamos históricos: “que el Papa haya elegido visitar este lugar es un rayo de esperanza en momentos en que el gobierno parece desatender las necesidades del colectivo”. Afirma que la decisión del Vaticano logró “ponernos en agenda” y que, aunque sea poco, el gobierno pueda empezar a ver y escuchar.

Martínez confía en que la visita contribuya a la aprobación de la ley de discapacidad, ya con dictamen en el Senado y cuyo tratamiento está previsto para este mes en la Cámara de Diputados, antes de cerrar las sesiones ordinarias. En su crítica hacia el gobierno, describe a Milei como “déspota y genocida”, sosteniendo que en sus tres años de gestión lo único que hizo fue reducir derechos de los grupos más vulnerables, entre ellos las personas con discapacidad, los jubilados y los trabajadores a través de la reforma laboral.

La actriz Lola Berthet, madre de un niño con discapacidad, dice que las expectativas ante la presencia papal son altas, especialmente tras la muerte de Francisco, a quien reconoce como alguien que pudo influir en cambios dentro de la Iglesia. Según Berthet, el anuncio del Papa tocó una arista en la gestión de discapacidad, porque desde la asunción de Milei “hemos sido atacados de forma sistemática y violenta” contra todo el colectivo. Más allá de la visita al Cottolengo, considera que los cambios reales los hacemos las personas, las familias, en la calle y en la lucha. Por ello, tras la visita papal, sostiene que la contienda no se detiene: es crucial que el Senado sancione el proyecto que consagre de forma permanente la ley de emergencia en discapacidad, para convertirla en norma estable, y que la Cámara trate la iniciativa antes del fin de las sesiones.