Patricia Bullrich ingresó a una oficina en Palermo para reunirse con su equipo directo tras la suspensión de la mesa política oficial. Entre los presentes, llamó la atención una escarapela cuadrada que llevaba puesta: un regalo de cumpleaños del 11 de junio, con un sistema de colores Pantone que permite distinguir tonalidades con precisión. En clave visual, esa pieza parece alinearse con la estrategia que busca forjar para diferenciar su identidad política, sostener el Gobierno sin diluir su perfil y mantener autonomía de decisión.
Ese mismo 11 de junio, Bullrich habría endurecido su postura frente a Manuel Adorni por inconsistencias en su declaración jurada, calificando la omisión de ética. En paralelo, Karina Milei asistió a la celebración y el Presidente la saludó; desde entonces, la relación entre ambos frentes vivió desencuentros, aunque en el entorno de Milei aclaran que no buscan ruptura, sino avanzar hacia una negociación electoral de 2027 con mayor peso y condiciones.
Durante la reunión, alguien sugirió una postura más combativa, y poco después se tomó una foto que mostró a Bullrich en el centro, rodeada por diputados leales a su conducción. Damián Arabia fue el primero en difundirla; en minutos circuló la idea de presentar públicamente “la mesa política de Patricia”. En la imagen, la senadora proyectaba una estructura legislativa propia y dejó en claro que no está dispuesta a negociar solo cargos testimoniales.
En la Casa Rosada aún la ven como una candidata firme para acompañar a Milei como vicepresidenta, aunque evalúan también nombres del interior vinculados con gobernadores. La diferencia está en las condiciones: dentro del entorno de Bullrich se insiste en procesos que incluyan participación en ministerios, secretarías, listas legislativas y decisiones estratégicas de la campaña. “Lo lógico sería pedir una parte de todo; en 2025 nos dejaron bastante de lado”, repiten cerca de la senadora. En Balcarce 50 prefieren posponer definiciones hasta el verano y colocan enero como horizonte para ordenar el armado electoral.
Paralelamente, Bullrich avanza con una voz económica propia. Sigue reuniéndose con economistas y se espera que haya referentes de esa área con mayor exposición pública; no obstante, desde su entorno sostienen que aún no se detalló un plan concreto para esa iniciativa.



