Una revisión de datos divulgados por DataCrédito Experian muestra que, durante 2025, 7 de cada 10 colombianos recibió al menos un intento de fraude basado en suplantación de identidad, con el vishing como una de las tácticas más utilizadas. Esta técnica de ingeniería social se apoya en llamadas telefónicas para hacerse pasar por empresas, organizaciones o personas de confianza, con el objetivo de obtener datos personales o sensibles, inducir pagos o forzar a la víctima a realizar alguna acción.

La investigación también reveló que la percepción del fenómeno es mayoritaria: el 95% de la poblaciónنده considera que estos delitos ocurren con frecuencia en el país y el 70% afirma conocer a alguien cercano que ha sido víctima, según las cifras citadas. Entre quienes sufrieron fraudes, el 20% recibió una comunicación que se presentó como proveniente de una entidad conocida.

Nicolás Vargas, gerente de Truecaller en Colombia, explicó que las estafas por teléfono pueden parecer verosímiles porque el supuesto interlocutor maneja información real y se presenta como representante de una firma reconocida o apela a una situación de urgencia. En su visión, la clave del vishing no es solo la tecnología, sino la capacidad de generar confianza y presionar a la víctima para que actúe antes de verificar la autenticidad de la llamada.

Las recomendaciones de prevención incluyen no entregar códigos, contraseñas o datos financieros por teléfono y finalizar la conversación ante cualquier señal de alerta, para luego comunicarse directamente con la empresa por sus canales oficiales. Las estafas suelen empezar con alertas sobre una transacción, problemas de cuenta, gestiones de servicio al cliente o una oferta o premio.

Las estafas que simulan cargos, renovaciones o inconvenientes en cuentas bancarias o de servicios son de las más frecuentes. En este contexto, los especialistas de ciberseguridad de Kaspersky sugieren actuar con cautela ante llamadas no esperadas que mencionen pagos, incluso si el interlocutor ya conoce el nombre de la compañía o aporta datos que parezcan verosímiles.

Entre las medidas prácticas de prevención figuran desconfiar de avisos sobre cargos o problemas de cuenta, no compartir contraseñas, datos bancarios o códigos de verificación por teléfono y cortar la comunicación para luego verificar la información por vías oficiales. Otra recomendación es confirmar cualquier cargo mediante la app o el sitio web oficial del servicio y evitar instalar programas o habilitar acceso remoto al dispositivo a partir de una llamada no solicitada.