En un escenario donde parece primar el relato por encima de la argumentación, un periodista argentino recuerda que la vida se entiende mejor cuando se escucha, se mira y se saborea con todos los sentidos.
Cada día entrelaza un entramado de palabras que une los hilos del lenguaje, como quien recoge fragmentos de vida para convertirlos en relato. Así ha actuado durante 60 años: narrando el mundo y el fútbol, con el equipaje formado por ideas, emociones, lecturas, sueños, deseos y los placeres que se ha concedido.
Desde joven eligió mantenerse al margen de quienes abogan por un poder sin cultura; para salvaguardar su visión construyó un refugio íntimo, a la sombra de una parra, donde escuchar sus silencios y evitar el ruido del mundo. Hoy dice sentirse puro y agradecido. Su confianza en la libertad es la eje de un humanismo que remite al Renacimiento. Esa convicción, que lo acompaña, impregna y sostiene su hacer, sin renunciar a la curiosidad.
La ética que propone pasa por minimizar el sufrimiento y por una lectura del planeta que señala fallas estructurales. “Continuo pensando desde una clase social; el origen no se cura con dinero ni con estatus; se siente o no se siente, y eso permanece”, ha confesado en alguna ocasión.
Su voz fluye con abundancia y un ritmo que parece doblar el tiempo, siempre inquisitiva. No evita lo oscuro, lo transforma en poesía y, al sanar sus heridas, mantiene vivo un mundo interior que atraviesa lo cotidiano. Este pensador práctico, que ha sido un referente dentro de la escena intelectual y del fútbol argentino, ve en los molinos de viento una metáfora de diálogo y encuentro, donde se tejen texturas que armonizan voz y sonido. En ese marco, se aproxima a la realidad con un impulso de apertura, buscando consenso, memoria y horizonte.
Whitman —según quien lo conoce— reconocía la importancia de la pausa y la voz templada por encima del alarde, un elogio que resume la línea de este periodista: que nada sacie más que el susurro sereno de la experiencia.
(*) Periodista, ex jugador de Vélez, clubes de España y campeón mundial 1979



