FeDIA, que agrupa a varias cámaras del sector, pidió ser parte de las conversaciones institucionales entre productores y las cámaras semilleras que buscan delinear una nueva norma sobre semillas. La entidad sostiene que, al dejar fuera a los distribuidores y multiplicadores, se pierde un actor clave en la cadena productiva.

El presidente de FeDIA, Gabriel González, señaló que si bien el Gobierno dice dialogar con semilleros y productores, en la práctica las conversaciones terminan centradas en los obtentores, responsables de generar la genética. Desde esa óptica, la federación propone integrar a los semilleros multiplicadores en la mesa de análisis y debate, enfatizando que asumen riesgos y cumplen un rol fundamental al garantizar la distribución. Se argumenta además que ellos conectan a los obtentores con los productores y, en la actualidad, no están participando de la discusión normativa.

La entidad resaltó la importancia de la semilla fiscalizada, que, desde su visión, asegura dos frentes relevantes: un mercado claro, transparente y legal en lo comercial, y prácticas ambientales responsables que permiten trazabilidad y sustentabilidad del suelo a largo plazo. Según FeDIA, la cadena semillera consta de tres eslabones: el obtentor, el semillero multiplicador/distribuidor y el productor, y advirtió que la negociación normativa no puede excluir a ninguno de ellos.

Pablo Bertone, vicepresidente de FeDIA, subrayó que el riesgo agronómico de producir semilla es elevado. Explicó que, para que una ley de semillas funcione, es necesario que todos los eslabones estén representados y que el objetivo sea un balance que permita aumentar volúmenes y reducir costos, buscando así mayor productividad dentro de un modelo productivo.