Este lunes se activó la licitación para proveer la tubería del gasoducto troncal de Argentina LNG, encabezada por YPF, Eni y XRG (la unidad inversora de Adnoc). La compulsa asciende a aproximadamente USD 2.000 millones y apunta a suministrar los caños del tramo principal del megaproyecto destinado a exportar gas natural licuado desde la costa del Golfo San Matías, en Río Negro.

La licitación no definirá un ganador inmediato: tras la subasta, la empresa adjudicadora deberá atravesar un proceso interno de evaluación antes de formalizar contratos.

El pliego incluye tubería para dos ductos de 48 pulgadas (1.219 mm) y un poliducto de 24 pulgadas (unos 610 mm). Fuentes cercanas al proceso indicaron que, para Argentina, no se había adquirido antes caño de ese diámetro, espesor y libraje. El ducto troncal conectará Meseta Buena Esperanza, en Neuquén, con Sierra Grande, Río Negro, donde dos buques fábrica licuefactores convertirán el gas de Vaca Muerta en LNG frente al Golfo San Matías.

Por otra parte, el consorcio no prevé adjudicar cada ducto a un único proveedor. En su lugar, dividirá los dos ductos —el de 48 pulgadas y el de 24 pulgadas— en tramos y los asignará a diferentes oferentes. La estrategia busca evitar depender de una única fuente de suministro y garantizar la llegada del material en tiempo y forma.

Un antecedente explica la cautela observada: las dos monoboyas del sistema VMOS (Vaca Muerta Oleoducto Sur), fabricadas en Emiratos Árabes, quedaron varadas durante meses en el Estrecho de Ormuz a raíz de la tensión entre Estados Unidos, Israel e Irán. Las estructuras, valoradas en unos USD 19 millones cada una y cruciales para la operación de la terminal Punta Colorada, llegaron a comienzos de octubre al Puerto de San Antonio Este y estuvieron cerca de retrasar toda la obra. Argentina LNG no quiere repetir ese escenario.

El mecanismo de adjudicación elegido es la subasta japonesa inversa modificada, el mismo sistema que Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, impulsó para la licitación de la obra civil del gasoducto, con una ganadora que quedó alrededor del 15% por debajo de la segunda oferta. La dinámica invierte la lógica típica: en vez de subir precios, los competidores presionan hacia abajo.

Para avanzar, cada empresa debe contar con aprobaciones técnicas, legales y financieras y con el contrato ya suscripto. Solo en condiciones de igualdad comienza la competencia por precio. Un software marca una cifra inicial y consulta a los participantes si la aceptan. Quienes dicen que sí pasan a la ronda siguiente, donde la cifra se reduce; quienes se retiran no saben cuántos rivales quedan, y quienes persisten desconocen cuántos siguen activos.