Las 24 Horas de Le Mans es, desde hace más de un siglo, una de las competencias más cargadas de simbolismo del deporte motor: sirve como banco de pruebas, vitrina de las grandes marcas y obsesión de constructores poderosos como Ferrari, Ford, Jaguar, Porsche, Alfa Romeo, Bentley, Toyota y Audi, entre otros. En ese escenario, la Sarthe, cercana a la localidad francesa de Le Mans, ha vivido consagraciones repetidas que quedaron para la historia.

Pero también dejó tragedias. El 11 de junio de 1955, un choque mortal entre un Mercedes-Benz conducido por Pierre Levegh y la estructura de una grada provocó la muerte de 84 personas, entre ellas el propio piloto francés. Por centímetros, el balcarceño Juan Manuel Fangio, cuatro veces campeón de Fórmula 1, logró atravesar esa zona devastada con su propio coche intacto. Entre los protagonistas argentinos de aquella era, dos años más tarde, Froilán González –acompañado por Maurice Trintignant– levantaron la copa en 1954 a bordo de un Ferrari. Y ya en la era reciente, José María López, apodado “Pechito”, obtuvo la victoria en 2021 junto a Mike Conway y Kamui Kobayashi, en un Toyota.

En paralelo, Le Mans dio un giro cultural cuando Hollywood llevó la historia a la pantalla. En 1970, la prueba fue el trasfondo de una superproducción dirigida por Lee H. Katzin y protagonizada por Steve McQueen, cuyo estreno llegó al año siguiente y la convirtió en objeto de culto para los aficionados. Ese año, además, la carrera vivió un quiebre: la legendaria salida desde la pista, conocida como Le Mans Start, dejó de forma gradual de ser parte del espectáculo tras más de cuatro décadas.

Sobre ese hito, el protagonista principal fue un hombre: Jacques Bernard Ickx, más conocido como Jacky Ickx. Belga, figura destacada de la Fórmula 1 de los años 60 y 70, cuyas victorias no siempre se traducían en título mundial, dejó una marca singular cuando tenía 24 años. El 14 de junio de 1969 ideó una protesta no convencional para la apertura de la carrera: en lugar de correr velozmente hacia su coche, dio una caminata deliberada y pausada que, grabada en videos de la época, se convirtió en símbolo de una revisión de costumbres en Le Mans.

Hasta ese momento, la tradición de salida siguió un protocolo peculiar, nacido en 1925: los autos, ordenados por la clasificación previa, se estacionaban de costado a la pista a 45 grados y, en lugar de una grilla convencional, el vehículo iniciaba su marcha cuando se abría el ignition. Ickx, con aquella caminata, mostró que las reglas podían cambiar, y esa lección quedó registrada como una de las anécdotas más recordadas de la historia de Le Mans.