Durante la madrugada del domingo, efectivos municipales y policiales desplegaron una operación en distintos puntos de la ciudad con el fin de desactivar una picada de motos que circulaba en redes sociales. En la intervención, que tuvo su foco principal en el barrio La Florida, se secuestraron 82 vehículos y fueron derivados al corralón municipal. Según informes municipales, algunos residentes respondieron arrojando piedras y otros objetos para obstaculizar la intervención, que, afirman, se mantuvo con firmeza.

Un grupo de vecinos del barrio Los Pescadores difundió un comunicado exponiendo su versión de los hechos. Aseguran que lo ocurrido no fue un operativo de tránsito, sino una maniobra orientada a desalojar a las familias que viven y trabajan junto al río desde hace más de un siglo. “Familias nacidas aquí, que criaron a sus hijos y se ganan la vida con la pesca, frente a un Estado ausente”, señalan en el escrito.

El texto también apunta a la policía provincial y al área de control urbano del municipio, acusándolos de reprimir en lugar de prevenir. “Vinieron a reprimir, no a prevenir. Empujaron a mujeres, amenazaron a jóvenes y actuaron con violencia contra quienes sólo pedían explicaciones”, afirman, y añaden que, en su lectura, la atención no estaría puesta en las motos, sino en el río y en desalojar a los pescadores para entregar la costa. Describen el operativo como desproporcionado para un barrio que, según su diagnóstico, atraviesa carencias de servicios básicos como luz, agua y calles.

A través de una alerta difundida en redes, los vecinos denunciaron el hostigamiento y la represión por parte de funcionarios municipales y policiales durante la madrugada de hoy.

El conflicto en la zona de Los Pescadores se vincula a disputas de titularidad de la tierra: unas 40 familias fueron notificadas con cédulas judiciales para presentarse en un juicio promovido por una empresa que afirma ser propietaria de los terrenos. Este trasfondo, señalan, enmarca las tensiones actuales y la posibilidad de desalojos.