El Ejecutivo señaló que la revisión del proyecto de Presupuesto 2027 está estancada mientras se gestionan entendimientos políticos con varios gobernadores y el visto bueno de bloques cercanos. Una fuente clave de la mesa política afirmó que la discusión quedó en un “limbo” debido a la multiplicidad de pedidos de las provincias y de espacios aliados.
El texto fue presentado en septiembre y, hasta ahora, solo se realizaron cuatro reuniones, todas de carácter informativo en la Comisión de Presupuesto y Hacienda. El oficialismo esperaba avanzar hacia la firma del dictamen el 28 de octubre, pero la sesión fue suspendida por falta de respaldo de los aliados. Los actores que frenaron ese avance fueron el PRO y la UCR, que endurecieron su posición y exigieron modificaciones.
Entre las demandas aparece la petición de Cristian Ritondo, jefe del bloque del PRO en Diputados, de reducir el componente vial del Impuesto a los Combustibles al ritmo de la reducción de la inversión estatal en rutas nacionales. También se planteó prorrogar los regímenes de promoción automotriz y autopartista, una solicitud vinculada a Mauricio Macri. Además, se propone bajar del 21% al 10,5% el IVA de huevos y derivados, una petición que llega desde Entre Ríos, impulsada por Rogelio Frigerio. Para la Ciudad, se reclama incorporar la coparticipación y reconocer una deuda de aproximadamente 628.197 millones de pesos.
En las últimas horas, el bloque opositor conocido como el bloque amarillo señaló que hay conversaciones recientes con el oficialismo y que se avanzó en varias de las solicitudes planteadas.
La negociación, según explican, pasa por delimitar qué concesiones hacer para satisfacer a los aliados sin perder la meta fiscal. “Es una solución limitada que no va a contentar a todos; y si queremos conservar la meta, no es negociable para el Presidente”, señaló una fuente del entorno oficial.
La Fundación Mediterránea entregó una estimación basada en el proyecto presupuestario que proyecta un superávit primario de 1,3% del PIB, pero advierte que ese resultado descansa en supuestos optimistas: crecimiento del 4% y aumento real de la recaudación del 5,5%. Si esos supuestos no se cumplen, el ajuste recae sobre el gasto, con márgenes ya estrechos, alertan.
El ministro de Economía, Luis Caputo, participó en la Conferencia Anual de la Fundación FIEL y volvió a defender la política fiscal como ancla del modelo macroeconómico del Gobierno. “Relajar nuestra ancla sería un error enorme; Argentina no puede hacer lo que otros países desarrollados sí hacen, gastando menos déficit y creciendo al 1%”, afirmó, en respuesta a reclamos de quienes piden flexibilizar el gasto público.
A la presión de PRO y UCR se suma el malestar de Provincias Unidas, que criticó el reciente aumento de subsidios al transporte, acentuando las tensiones dentro de la coalición que guía la estrategia presupuestaria.



