El Banco Central (BCRA) publicó su Informe de Política Monetaria (IPOM), un documento trimestral que analiza el contexto internacional, la dinámica interna y los factores que moldean sus decisiones. Aunque la actividad económica local continúa con una caída en la primera mitad del año, el organismo prevé una reversión a partir de septiembre y un impulso notable en el último trimestre.
En esa línea, el IPOM advierte que los riesgos externos podrían frenar ese repunte y también presionar la inflación. El informe insiste en que las vulnerabilidades se concentran en tres frentes, vinculados a la guerra en Medio Oriente y sus efectos sobre la economía global.
El primero es un shock energético que podría prolongarse. Aunque el saldo exportable derivado de las ventas de crudo fue mayor al previsto y fortaleció las reservas, también incrementó las tensiones inflacionarias a nivel global, afectando precios de commodities, costos de producción y logística.
El segundo frente es el endurecimiento de las condiciones financieras internacionales. Si las tasas se elevan de forma abrupta o los rendimientos de deuda suben, el costo de financiamiento en dólares para la Argentina y para otros emisores soberanos se incrementará, como ya se observa en economías con altos niveles de endeudamiento.
El tercero es una desaceleración del crecimiento mundial. Un menor ritmo de expansión podría frenar la demanda externa y, por ende, repercutir negativamente en la trayectoria de la actividad local.
El IPOM también resalta factores internos, como la incertidumbre política de cara a las elecciones de 2027, la caída de ingresos y la menor creación de empleo formal, elementos que erosionan la confianza y la valoración del gobierno. En ese marco, el aumento del riesgo país ha sido un rasgo destacado en los últimos meses.
El indicador pasó de alrededor de 400 puntos en julio a 787 puntos al cierre de esta nota, reflejando la sensibilidad de los mercados ante la combinación de variables macro y políticas.
Si se maduran esas condiciones, la recuperación podría consolidarse; de lo contrario, los choques externos seguirán siendo un factor decisivo para la inflación y el crecimiento en el corto y mediano plazo.



