El Autódromo José Carlos Pace, conocido como Interlagos, será escenario este domingo de una nueva página en la trayectoria de Lewis Hamilton. A los 41 años, el piloto británico afronta su 400º Gran Premio en la Fórmula 1, un hito que lo coloca como el segundo máximo referente histórico en número de carreras, solo por detrás de Fernando Alonso, quien suma 444 corridas.

La actualidad, sin embargo, no es sólo celebración: dentro de la Scuderia se respira un clima tenso tras el episodio protagonizado por Hamilton y su compañero de equipo, Charles Leclerc, en Ciudad de México. El incidente agitó las aguas entre ambos y reavivó las diferencias en la lucha por el segundo lugar del Campeonato de Pilotos y, a la vez, por el subcampeonato en el Mundial de Constructores.

En su palmarés, Hamilton acumula logros extraordinarios desde su debut en Melbourne 2007: siete títulos, 106 victorias y 105 pole positions. Entre sus suavizados recuerdos, figura Ayrton Senna, figura a la que el británico ha estado enormemente ligado emocionalmente. En Montreal, hace nueve años, igualó al brasileño en poles con 65 y recibió de la familia Senna una réplica del casco del tricampeón, gesto que simbolizó la admiración que siente por su ídolo.

A Senna también se le dedicó un capítulo especial en redes sociales: hace cinco años, Hamilton compartió una imagen caminando junto a Senna por la recta de Interlagos y dejó un mensaje destacando la inspiración que halló en su manera de competir y de enfrentar a un sistema que no siempre fue benevolente. Aquello cerraba con la esperanza de que el legado de Ayrton siga vivo, especialmente durante este fin de semana de carrera.

La emoción de este fin de semana se antepone a la realidad competitiva de la Fórmula 1, donde el objetivo de Hamilton no es sólo sumar otra victoria, sino ampliar su legado en una temporada que lo ve disputar, una vez más, el reconocimiento que le corresponde entre los grandes de la historia del deporte.