El mundo del tenis comentó el desenlace político en Serbia a una semana de que una agrupación respaldada por estudiantes ganara las elecciones anticipadas que pusieron fin a 14 años de gobierno del partido del presidente Aleksandar Vucic. El propio Novak Djokovic habló de la posibilidad de atravesar una etapa nueva para su país, mientras se encontraba en París para el Masters 1000.

Sobre el pasado, el serbio pidió mirar hacia adelante y evitó entrar en tensiones históricas. “No voy a entrar en el terreno del pasado; espero que este sea un nuevo comienzo para el país”, indicó, aclarando que, más allá de su patriótico sentimiento, siempre representó al pueblo y no al gobierno, y que esa distinción marca la diferencia. Añadió que siente satisfacción por los cambios y confió en que el país registre un desenvolvimiento próspero en el futuro.

El 25 de octubre se llevaron a cabo las elecciones anticipadas, resultado de casi dos años de protestas que culminaron en la caída de la gestión vigente. La lista estudiantil obtuvo 52,7% de los votos y 140 de 250 bancas en el Parlamento, frente al 39,2% y 104 bancas de la coalición de Vucic, según datos de la Comisión Electoral. Ilija Srdanovic, al frente de la lista, afirmó: “Esta noche ganó Serbia”.

Las protestas comenzaron tras el colapso de la marquesina de la estación de tren en Novi Sad, el 1 de noviembre de 2024, que dejó al menos 16 muertos según varios medios. Lo que inició como un reclamo por responsabilidades se convirtió en un movimiento más amplio contra la corrupción y la gestión pública, con bloqueos universitarios y manifestaciones masivas.

Durante años Djokovic se mantuvo lejos de la política, pero en los últimos dos años expresó apoyo a los estudiantes con gestos contenidos. Su posición le valió críticas de sectores cercanos al poder y lo convirtió en blanco de la prensa oficialista. El diario Informer, afín al gobierno, lo caracterizó como una vergüenza y un “falso patriota” que supuestamente huyó a Grecia. Por su parte, Vucic evitó atacarlo en público y sostuvo que no diría una mala palabra sobre él.

Djokovic trasladó su residencia a Grecia el año pasado junto a su familia, y el torneo de Belgrado pasó a disputarse en Atenas, un cambio que el tenista explicó obedecer a motivos históricos, culturales y religiosos, además del clima y la comida, sin mencionar enfrentamientos con las autoridades.

Después de la victoria electoral, el tenista comentó el 27 de octubre que estaba “muy contento” con el resultado y que se había roto “el culto a la personalidad” de una sola figura. Señaló también que en ocasiones siente que se espera que sea el único que responda ante cierta situación.

Con 39 años, Djokovic llega al Masters de París con problemas de salud que afirma estar “cerca de resolver”. En este 2024 ya llegó a la final del Abierto de Australia y disputó las semifinales de Wimbledon. En Beijing, ganó su título número 102 el mes pasado.